Mauricio Medinaceli Monrroy
Consultor Privado
Petróleo - Gas Natural - Energía

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Presentación

¿Qué prefiere la gente?

¿Libertad o un “patrón justo”?

Hace algún tiempo atrás (muchos años, realmente) conversaba con un amigo sobre los temas económicos que tanto nos gustan, en especial sobre la libertad, que nos gusta más todavía. Cuando ya cerrábamos la charla mi amigo lanzó una frase lapidaria (que no es de su autoría, pero ello no le quita mérito): “Mauri, tú piensas que la gente quiere libertad, en realidad, lo que la gente quiere es un patrón justo”.

Primero, quiero entender qué implica esta frase, desde una perspectiva económica claro.

Entiendo que la libertad es un concepto amplio y puede ser visto con muchas lentes. Sin embargo, para poner las cosas en sencillo, la libertad económica consiste, entre otras cosas, en que una persona pueda trabajar (en lo que ella desee) y disfrutar los frutos de este trabajo. Sí, ya sé que muchos amigos economistas levantan las cejas en este momento, porque, como lo dije, el abordaje de la libertad tiene muchas puertas de entrada. Pero, por el momento veamos la libertad como la posibilidad de que la gente pueda elegir qué estudiar, dónde trabajar y qué consumir. Podemos llevar este concepto al mundo 2.0 y afirmar las personas emprendedoras y resilientes son quienes ejemplifican, hoy en día, esta libertad.

Por otra parte, ¿qué podríamos entender por un patrón justo? O, dicho de otra manera ¿una sociedad guiada por un patrón justo? Un patrón justo puede ser visto como un papá o mamá que administra las cosas en la familia. Quita a unos para darle a otros. Bueno eso es lo que hace un patrón; un “patrón (considerado) justo” logra que los miembros de la familia vivan en paz.

Segundo, quiero comentar que muchos temas económicos pueden ser vistos desde esta perspectiva.

Impuestos. Si usted apoya a una sociedad con altos impuestos y muchos bonos de ayuda, entonces con alta probabilidad está a favor del “patrón justo”, este patrón es el Gobierno y, será operativizado a través de un funcionario público. Por el contrario, si usted prefiere impuestos bajos y no muchos bonos sociales, entonces con alta probabilidad no le gusta el “patrón justo” ya que le da mayor importancia a la libertad, digamos, a la libertad de poder emprender. Comprenderá que un sistema de altos impuestos no siempre es compatible con emprendedores jóvenes.

Apoyo a la iniciativa privada. Si usted considera que los impuestos deben crear instituciones estatales que apoyen a la iniciativa privada, entonces quizás está en contra del “Patrón Justo”, porque prefiere que el motor de crecimiento económico sea, por ejemplo, la inversión privada y no tanto así la inversión pública. Por el contrario, si usted desea potenciar las empresas estatales, el trabajo en el sector público, etc. Con alta probabilidad está a favor del “Patrón Justo”, ya que considera que el Gobierno, operado a través de un funcionario público, es el mejor administrador de sus recursos.

No cabe duda de que esta es una versión muy simplificada de las cosas, la ciencia económica exploró (y aún lo hace) estos conceptos desde hace mucho, pero mucho tiempo. Sin embargo, comprenderá usted que ésta es una columna de opinión y no así un documento para un journal, por ello muchas aristas a este tema quedan pendientes.

Alguien dirá. ¿Qué tal un sistema mixto? Algo así como un patrón controlado o lo que Acemoglu y Robinson llaman “Leviatán encadenado”. Esta idea se materializó, de alguna manera, con la llamada economía social de mercado; sin embargo, aún un sistema mixto exige un debate sobre el control a este patrón ¿cuáles son sus límites? ¿qué debe hacer? Lo que, ciertamente, no es una discusión trivial.

Para añadir más candela, quiero contarle que con los instrumentos de la llamada economía conductual (muy de moda hoy en día) se aprecia que el ser humano, en general, parece apoyar la idea de un patrón justo. Porque al final, tener libertad implica una gran responsabilidad (así como en la película del hombre araña) con muchos costos asociados… en simple, parece que somos “flojitos”, por ello, el patrón justo es una idea tan tentadora.

Este debate está lejos de terminar, sobre todo por el tipo de cadenas que debemos poner a este Leviatán (el patrón justo), sin embargo, un Leviatán desencadenado tampoco parece una buena opción.

S. Mauricio Medinaceli M.

La Paz, 22 de enero de 2023

 
 
    
 

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